¿Qué se investiga en el IIGHI? · N.º 3

¿Qué es lo “moderno” en un ejército moderno? La formación del ejército argentino a inicios del siglo XX

¿Qué transformaciones hicieron “moderno” al ejército argentino? En el N.º 3 de “¿Qué se investiga en el IIGHI?”, el Dr. Aldo Avellaneda analiza la formación de un nuevo mundo militar entre fines del siglo XIX y las primeras décadas del XX.


El Dr. Aldo Avellaneda estudia las transformaciones en las formas de pensar, actuar y comprender su función que acompañaron la formación del mundo militar argentino entre los siglos XIX y XX.

¿Qué se investiga en el IIGHI?

¿Qué cambió para que las fuerzas de guerra del siglo XIX comenzaran a pensarse a sí mismas como un ejército moderno? En el N.º 3 de “¿Qué se investiga en el IIGHI?”, el Dr. Aldo Avellaneda propone mirar más allá de los cambios tecnológicos y organizativos para comprender la formación de un nuevo “mundo militar” en la Argentina entre fines del siglo XIX y las primeras décadas del XX.

¿Qué hace “moderno” a un ejército?

Entre fines del siglo XIX y principios del XX, las fuerzas de guerra atravesaron importantes transformaciones en la Argentina y en buena parte de América del Sur. ¿Pero qué fue exactamente lo que las volvió “modernas”?

Durante mucho tiempo, los estudios sobre la formación del ejército moderno argentino pusieron el foco en dos grandes cuestiones. Por un lado, analizaron la formación política e ideológica de los cuadros militares y su relación con el mundo político, buscando comprender especialmente su posterior participación en los golpes de Estado. Por otro, investigaciones más recientes estudiaron los procesos de modernización institucional y tecnológica del Ejército y la profesionalización de sus integrantes.

Mis investigaciones dialogan con estos enfoques, pero proponen observar otra dimensión del proceso: la formación de un “mundo militar”, entendido como una pequeña comunidad que desarrolló formas de pensarse a sí misma, de regular sus comportamientos y de relacionarse con la sociedad, la política y el Estado.

Entre aproximadamente 1880 y 1930 se fueron construyendo criterios compartidos acerca de cómo debía comportarse un militar, cómo debía formarse profesionalmente, cómo debían juzgarse sus conductas y cuál debía ser su relación con nuevos escenarios: un territorio nacional ya sin las antiguas “fronteras interiores”, un sistema político transformado por la Ley Sáenz Peña y una sociedad atravesada por nuevos conflictos sociales.

Desde esta perspectiva, lo moderno no reside solamente en nuevas armas, instituciones o mecanismos de reclutamiento. También supone una nueva manera de comprender qué significaba ser militar.

¿Qué se investiga en el IIGHI sobre este tema?

En el IIGHI, el Dr. Aldo Avellaneda estudia la formación del mundo militar en la Argentina moderna durante los siglos XIX y XX, en un campo situado entre la historia social de la guerra y la historia de las formas de pensamiento. Una parte importante de estos estudios se concentra en reconstruir cómo los propios cuadros militares fueron elaborando criterios, valores y formas de comprender su función y sus relaciones con otros ámbitos de la sociedad.

Sus investigaciones proponen desplazar la mirada desde las grandes transformaciones institucionales hacia los cambios en las sensibilidades, racionalidades y formas de autocomprensión de quienes integraban las fuerzas.

En este proceso, Avellaneda identifica dos movimientos que se desarrollaron simultáneamente: nuevas formas de distanciamiento respecto de ciertos ámbitos de la sociedad y nuevos sentidos de compromiso con otros.

Nuevas distancias: justicia y política

Uno de esos cambios puede observarse en la relación de los militares con la justicia. Si bien la existencia de una justicia militar tenía antecedentes coloniales y decimonónicos, hacia fines del siglo XIX comenzó a desarrollarse una nueva manera de justificar la necesidad de que las conductas militares fueran juzgadas mediante criterios diferentes de los utilizados por la justicia ordinaria.

Esta diferenciación generó tensiones en una sociedad que comenzaba a organizarse jurídicamente alrededor de la igualdad de derechos. El propio José María Bustillo, autor del Código Militar de 1898, llegó a advertir las dificultades que planteaba compatibilizar la justicia militar con la Constitución Nacional.

Paralelamente se produjo un progresivo distanciamiento respecto del campo político. Durante el siglo XIX no había resultado extraño que militares en actividad ocuparan cargos políticos o participaran de disputas partidarias. En las primeras décadas del siglo XX esa relación comenzó a ser vista de otra manera.

Los cuadros militares fueron construyendo una imagen negativa de la política partidaria, entendida como un espacio de intereses parciales y sectarios, mientras comenzaron a pensarse a sí mismos como representantes de un interés superior: el de la nación o la patria. De este modo, la autoexclusión de la política partidaria y la identificación con un interés general no mediado por el sistema político se convirtieron en componentes de esta nueva sensibilidad militar.

Nuevos compromisos: economía, sociedad y Estado

Al mismo tiempo que se construían esas distancias, surgieron nuevas preocupaciones.

La Primera Guerra Mundial tuvo un impacto decisivo. La magnitud industrial del conflicto llevó a los militares a preguntarse por la capacidad económica del país para sostener una guerra y por el grado de autonomía que debía tener el Estado frente a otras potencias. La cuestión militar comenzó así a vincularse con interrogantes acerca de la producción, la industria y la organización económica estatal.

La Revolución Rusa y los conflictos sociales de las primeras décadas del siglo XX generaron otro tipo de preocupación. Los militares comenzaron a prestar creciente atención a las ideologías y las luchas sociales y, paralelamente, a atribuirse funciones de protección y tutela sobre la sociedad.

Estas concepciones permiten comprender por qué el rechazo al anarquismo y al comunismo ya estaba presente en sectores militares durante la década de 1920, mucho antes de la posterior formulación de la Doctrina de Seguridad Nacional.

Entonces, ¿qué era un ejército “moderno”?

Para Avellaneda, lo moderno aparece precisamente en la combinación de estas transformaciones: una diferenciación jurídica respecto del resto de la sociedad, el progresivo alejamiento de la política partidaria y, simultáneamente, nuevos compromisos con la economía estatal y la tutela social.

En conjunto, estos procesos fueron construyendo una suerte de autoconciencia colectiva de los cuadros militares: la idea de que podían y debían gobernarse a sí mismos.

Esta perspectiva permite ampliar la idea de modernización militar. La transformación no puede explicarse solamente por la incorporación de nuevas tecnologías, la profesionalización o el servicio militar obligatorio. También implicó un proceso ético, simbólico y jurídico mediante el cual se modificó la forma en que los militares se comprendían a sí mismos y definían su lugar dentro del Estado y de la sociedad.

¿Por qué importa?

Comprender este proceso permite formular nuevas preguntas sobre un problema central de la historia política argentina del siglo XX: ¿cómo se pasó de la idea de que los militares debían gobernarse a sí mismos a la pretensión de gobernar el Estado?

Se ha investigado ampliamente la participación de las Fuerzas Armadas en los golpes de Estado y las dictaduras argentinas. Sin embargo, Avellaneda plantea que todavía queda mucho por conocer acerca de los procesos anteriores que hicieron posible determinadas formas de justificar la intervención militar sobre el sistema político.

Estudiar los problemas que preocupaban a los propios militares, sus formas de comprender el Estado y la sociedad y las transformaciones de sus sensibilidades y racionalidades permite, por lo tanto, historizar fenómenos que no aparecieron repentinamente con los golpes de Estado del siglo XX.

No se trata de establecer una relación directa entre la modernización del Ejército y las posteriores experiencias dictatoriales, sino de comprender los procesos mediante los cuales se transformaron las formas de pensar el papel de las fuerzas militares en la sociedad y el Estado.

Una investigación que continúa hacia el siglo XIX

Los trabajos más recientes de Avellaneda retroceden temporalmente para estudiar el “mundo guerrero” del siglo XIX, anterior a la consolidación del mundo militar analizado en sus investigaciones previas.

Actualmente indaga dos procesos: la militarización de las fuerzas provinciales entre 1820 y 1850 y la formación de una fuerza de guerra supraprovincial durante la Confederación liderada por Justo José de Urquiza.

Estas investigaciones estudian las redes, negociaciones, acuerdos y relaciones de fuerza que permitían a las élites gobernantes movilizar y sostener fuerzas militares en territorios extensos, así como el proceso mediante el cual esas capacidades fueron progresivamente reorganizadas desde los poderes provinciales hacia estructuras estatales de alcance nacional.


Más información

Área de investigación
Historia social de la guerra e historia de las formas de pensamiento. Sus investigaciones se concentran en la formación y transformación del mundo militar y guerrero en la Argentina de los siglos XIX y XX.

Publicación recomendada
Avellaneda, Aldo (2024). Inquietudes marciales. Formación de un mundo militar en Argentina (fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX). Rosario: Prohistoria Ediciones.

Reseñas
Germán Soprano (2025). Reseña de Inquietudes marciales, Folia Histórica del Nordeste, N.º 52. [Leer reseña en acceso abierto]

Lucas Codesido (2025). Reseña de Inquietudes marciales, Revista Universitaria de Historia Militar, Vol. 14, Núm. 29. [Leer reseña en acceso abierto]

Investigaciones actuales
Procesos de militarización de las fuerzas provinciales entre 1820 y 1850 y formación de fuerzas de guerra supraprovinciales durante la Confederación.

“Lo moderno” no reside solamente en nuevas instituciones, tecnologías o formas de reclutamiento, sino también en una nueva manera de comprender qué significaba ser militar.

La modernización del Ejército no implicó solamente nuevas tecnologías, instituciones y formas de reclutamiento: también transformó la manera en que los militares se comprendían a sí mismos y definían su relación con la sociedad, la política y el Estado.

Por Dr. Aldo Avellaneda · Investigador Asistente del CONICET · Instituto de Investigaciones Geohistóricas (IIGHI-CONICET/UNNE) · Serie “¿Qué se investiga en el IIGHI?”