¿Qué se investiga en el IIGHI? · N.º 6

¿Está preparado el sistema de salud para una población que está cambiando?

¿Qué ocurre con las necesidades de salud cuando nacen menos niños, las personas viven más años y aumenta el peso de los adultos mayores? En el N.º 6 de “¿Qué se investiga en el IIGHI?”, la Dra. María Alejandra Fantín analiza los cambios demográficos, las desigualdades territoriales y los desafíos que plantean para la salud en el Norte Grande Argentino.



¿Qué se investiga en el IIGHI?

¿Qué ocurre con las necesidades de salud cuando nacen menos niños, las personas viven más años y aumenta progresivamente el peso de los adultos mayores? En el N.º 6 de “¿Qué se investiga en el IIGHI?”, la Dra. María Alejandra Fantín propone mirar estas transformaciones desde la Demografía y la Geografía para comprender cómo los cambios de la población y las desigualdades territoriales plantean nuevos desafíos para la salud en el Norte Grande Argentino.

Los cambios en la cantidad de habitantes, la estructura por edades, la fecundidad y la mortalidad no son solamente datos demográficos. Detrás de ellos se modifican las necesidades de atención, los perfiles de enfermedad y las demandas que enfrenta el sistema sanitario.

La población cambia y, con ella, cambian también sus necesidades. Nacen menos niños, las personas viven más años y aumenta progresivamente el peso de los adultos mayores. Pero estas transformaciones no se producen de la misma manera ni al mismo ritmo en todos los territorios.

Esta situación plantea una pregunta fundamental: ¿están los sistemas de salud preparados para responder a una población que está cambiando?

Ese interrogante se encuentra en el centro del proyecto “La dinámica demográfica y sus efectos en la salud de la población en el Norte Grande Argentino”.

¿Qué se investiga en el IIGHI sobre este tema?

María Alejandra Fantín desarrolla en el IIGHI investigaciones sobre población y territorio, articulando perspectivas de la Demografía y la Geografía.

Su investigación actual aborda las relaciones entre dinámica demográfica, desigualdades territoriales y salud en el Norte Grande Argentino y busca reconocer cómo las transformaciones de la población se expresan de manera diferente en el territorio y qué desafíos plantean para los sistemas de salud y la formulación de políticas públicas.

Una región, diferentes realidades

El Norte Grande Argentino comprende diez provincias y reúne dos grandes regiones: el Noroeste Argentino (NOA), integrado por Catamarca, Jujuy, Salta, Santiago del Estero, Tucumán y La Rioja, y el Nordeste Argentino (NEA), conformado por Chaco, Corrientes, Formosa y Misiones.

Hablar del Norte Grande como una unidad, sin embargo, no significa suponer que todas sus provincias —ni todos sus departamentos— presentan las mismas condiciones demográficas, sociales y sanitarias.

Precisamente, uno de nuestros intereses centrales es hacer visibles esas diferencias territoriales.

Los promedios nacionales e incluso provinciales pueden esconder situaciones muy distintas. Dos territorios pueden presentar indicadores generales relativamente semejantes y, al mismo tiempo, diferir considerablemente en su estructura por edades, mortalidad, condiciones socioeconómicas, disponibilidad de establecimientos sanitarios o posibilidades de acceso de la población a los servicios de salud.

Por eso, mirar el territorio constituye una parte fundamental de nuestro análisis.

¿Qué tiene que ver la demografía con la salud?

Mucho más de lo que habitualmente pensamos.

El tamaño de una población, su distribución geográfica, su composición por sexo y edad y su ritmo de crecimiento influyen directamente sobre las necesidades de atención sanitaria. Una población con gran cantidad de niños y adolescentes no plantea las mismas demandas que otra en la que aumenta sostenidamente la proporción de personas mayores.

De la misma manera, la reducción de la fecundidad, el aumento de la esperanza de vida o los cambios en la mortalidad van transformando progresivamente el perfil de las necesidades sanitarias.

Nuestro proyecto parte justamente de esta estrecha relación entre población, territorio y salud. Por eso estudiamos la evolución y estructura de la población y el comportamiento de fenómenos como la natalidad, la fecundidad y la mortalidad, procurando alcanzar la mayor desagregación territorial posible.

El envejecimiento poblacional constituye uno de los procesos que requiere especial atención. Una mayor presencia de adultos mayores puede modificar los patrones de enfermedad y aumentar la importancia de las enfermedades crónicas y degenerativas, generando nuevas necesidades de infraestructura, recursos humanos, financiamiento y sistemas de cuidados.

También prestamos especial atención a otros fenómenos particularmente relevantes para la región, entre ellos la mortalidad infantil y materna y la maternidad en la adolescencia.

La salud también tiene una geografía

Uno de nuestros puntos de partida es que las condiciones de salud no se distribuyen homogéneamente en el espacio.

El lugar donde una persona vive puede estar relacionado con diferentes posibilidades de acceso a establecimientos, profesionales y recursos sanitarios, pero también con condiciones sociales y económicas que influyen sobre su salud.

Por eso, además de estudiar las características demográficas, buscamos identificar áreas de mayor desigualdad e inequidad en salud dentro de las propias provincias. Nos interesa producir información que permita reconocer cuáles son los territorios y grupos poblacionales que requieren mayor atención y contribuir así a orientar las políticas públicas.

Esta perspectiva permite superar una lectura basada exclusivamente en promedios. No se trata solamente de preguntarnos cuál es la mortalidad de una provincia, por ejemplo, sino también dónde es mayor, qué grupos de población resultan más afectados y qué condiciones sociales, económicas y sanitarias acompañan esas diferencias.

En este punto, la geografía adquiere especial importancia porque permite incorporar la dimensión socioespacial de los fenómenos y reconocer situaciones de segregación y desigualdad territorial.

No todos tienen las mismas posibilidades

Esto nos lleva a otra pregunta fundamental: ¿qué relación existe entre las desigualdades socioeconómicas y las desigualdades en salud?

Las condiciones materiales de vida pueden incidir en los riesgos de enfermar y morir y, al mismo tiempo, condicionar las posibilidades de acceder oportunamente a los servicios sanitarios.

Por esta razón, trabajamos con dos escalas complementarias de análisis. Primero comparamos provincias y departamentos mediante distintos indicadores de salud. Luego relacionamos esas condiciones sanitarias con las características socioeconómicas de la población.

Buscamos identificar no solamente dónde existen peores condiciones de salud, sino también cuáles son los grupos y territorios que concentran mayores situaciones de vulnerabilidad.

Esta mirada resulta especialmente relevante en el Norte Grande. Los antecedentes que consideramos muestran que las regiones del NEA y NOA han presentado históricamente situaciones de mayor vulnerabilidad en indicadores relacionados con pobreza, educación y trabajo, a las que se agregan importantes desigualdades dentro de las propias regiones.

¿Cómo se estudian estos cambios?

Para reconstruir esta realidad combinamos diferentes fuentes de información.

Entre ellas se encuentran los Censos Nacionales de Población y Vivienda, las estadísticas de nacimientos y defunciones de la Dirección de Estadísticas e Información de Salud (DEIS), información del Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentino (SISA), encuestas específicas y bases geográficas provinciales y departamentales.

Trabajamos además con tres niveles de aproximación. El primero es descriptivo, porque reconstruimos la evolución de los principales indicadores demográficos; el segundo es correlacional, porque relacionamos esas transformaciones con las condiciones de salud y las necesidades de la población; y el tercero es explicativo, porque buscamos reconocer factores asociados con las diferencias observadas.

La utilización de herramientas de análisis espacial nos permite, además, representar cartográficamente variables demográficas, sanitarias y socioeconómicas y reconocer territorialmente las áreas que presentan situaciones más desfavorables.

Investigar para anticiparse a los cambios

Conocer cuántas personas viven en un territorio es importante. Pero para planificar políticas sanitarias no alcanza con saber cuántas son.

También necesitamos saber qué edades tienen, dónde viven, cómo están cambiando sus patrones de fecundidad y mortalidad, de qué causas enferman y mueren, cuáles son sus condiciones sociales y qué posibilidades reales tienen de acceder al sistema de salud.

Allí reside uno de los principales aportes que buscamos realizar con esta investigación.

Los cambios demográficos no ocurren de un día para otro. Son procesos que podemos observar y analizar y que, en buena medida, nos permiten anticipar necesidades futuras.

Una población que envejece demandará determinados servicios. Una región en la que persisten elevados niveles de mortalidad infantil o materna requerirá otras prioridades. Un territorio con población dispersa y escasa disponibilidad de establecimientos sanitarios presentará desafíos diferentes a los de las grandes áreas urbanas.

Por eso, estudiar la dinámica demográfica no significa solamente describir cómo cambia una población. Significa también producir conocimiento para anticipar las necesidades que esos cambios generan.

¿Por qué importa?

Nuestro propósito es que la información obtenida no permanezca únicamente dentro del ámbito académico. Buscamos divulgar y socializar los resultados con actores académicos y responsables de la toma de decisiones de las distintas provincias, de manera que el conocimiento sobre los cambios demográficos y sus impactos en la salud pueda transformarse en un insumo para las políticas públicas.

En definitiva, detrás de las tasas, los indicadores y los mapas aparecen preguntas que afectan directamente la vida cotidiana de la población:

¿Qué necesidades sanitarias tendrá el Norte Grande en los próximos años?

¿Qué territorios requieren mayor atención?

¿Qué grupos están quedando rezagados?

¿Cómo puede prepararse el sistema de salud frente a una población que ya está cambiando?

Responderlas es también una forma de comenzar a pensar las políticas de salud del futuro.


Más información

Investigadora: Dra. María Alejandra Fantín
Cargo: Investigadora Principal del CONICET
Formación: Doctora en Demografía · Magíster en Demografía · Profesora en Geografía
Institución: Instituto de Investigaciones Geohistóricas (IIGHI-CONICET/UNNE)
Línea de investigación: Población y territorio
Proyecto: La dinámica demográfica y sus efectos en la salud de la población en el Norte Grande Argentino

Estudiar la dinámica demográfica no significa solamente describir cómo cambia una población. Significa también producir conocimiento para anticipar las necesidades que esos cambios generan.

Por Dra. María Alejandra Fantín · Investigadora Principal del CONICET · Instituto de Investigaciones Geohistóricas (IIGHI-CONICET/UNNE) · Serie “¿Qué se investiga en el IIGHI?”